lunes, 8 de junio de 2009

Nuevos Cineastas Latinoamericanos: Pablo Trapero (Argentina)

Continuamos este repaso por los nuevos cineastas latinoamericanos con un director desconocido para mí hasta este momento: Pablo Trapero. Nacido en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires en 1971, realiza sus estudios como director en la Universidad del Cine en Buenos Aires. Durante este tiempo, filma dos cortometrajes: Mocoso Malcriado (1991) y Negocios (1993). En 1996 fundó junto con otros directores la compañía de producción “Cinematográfica Sargentina” con la que produjo en 1999 su opera prima.


En Mundo Grúa, Luis Margani interpreta a Rulo, un exitoso músico en la década de los 70’s que ahora se ve reducido a ser un obeso y divorciado desempleado en busca de cualquier trabajo que le permita ganar un poco de dinero. Con él vive su hijo veinteañero Claudio (Federico Esquerro, frecuente colaborador de Trapero tanto detrás como delante de la cámara), un perezoso y desmotivado músico de rock que pareciera estar siguiendo el mismo camino de su padre hacia un futuro de penurias económicas. El nombre de la película viene de un trabajo que consigue Rulo operando grúas en proyectos de construcción en Buenos Aires.

Mundo Grúa es una película en la tradición neorrealista más pura. Filmada en blanco y negro en stock de 16 mm, con varios actores no profesionales y un presupuesto casi inexistente; Trapero presenta la vida de la clase trabajadora argentina con un tono cómico y afectivo pero también presentando su lado más oscuro y desesperante (la ultima toma de la película muestra la mitad de la cara del Rulo iluminada por la luz y la mitad oscurecida por la sombra). La trama de la película es mínima, la película viene a preocuparse más por estos personajes lo cual puede llevar a escenas extendidas que parecen no adelantar la historia. Usualmente soy abierto a este tipo de enfoque narrativo, pero en algunas partes me dio la impresión de ser un mediometraje extendido innecesariamente. Algunos personajes no son lo suficientemente desarrollados como Adriana (con quien Rulo pareciera empezar una relación) o el mismo Claudio. Pero a pesar de mis reservas, Mundo Grúa es un debut muy auspicioso, con un personaje central memorable, que sorprendió a propios y extraños cuando fue estrenada en 1999.

El buen recibimiento obtenido por su debut le permitió a Trapero más recursos para realizar su segunda película, El Bonaerense (2002), la cual incluso fue seleccionada para la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes. Aquí el personaje principal es el Zapa, un cerrajero de un pequeño pueblo que se ve involucrado en un robo por lo que, para evitar ser apresado, huye a Buenos Aires. Una vez ahí, y gracias a las conexiones de su tío, logra entrar a la academia policial a pesar de tener una edad mayor al límite.

El Bonaerense es filmada a color pero con un estilo neo-realista, crudo y granulado muy parecido a Mundo Grúa. Pero si esa película se enfocó más que todo en el tema del desempleo, está trata este tema pero lo une con el problema de la corrupción sistematizada del aparato policial argentino. Pero la corrupción no se encuentra solo en la policía, esto es solo un síntoma de un problema cuyas raíces se encuentran en lo más profundo de las clases gobernantes. Para Trapero, Buenos Aires, el centro político y económico de Argentina, es sinónimo de corrupción y esta logra manchar tanto al político más ladrón como al policía de la estación más cercana. Pero por toda su crítica, El Bonaerense no moraliza, sino que toma un paso atrás y simplemente se encarga de mostrarnos su historia con una impersonalidad casi objetiva. Esta es la película más aclamada y conocida de Tropero; y con buena razón.

Justo cuando pensábamos que Trapero se iba a convertir en el director de la degradación social, nos tira una bola curva con Familia Rodante (2004), película en la que, como bien lo indica su nombre, una familia hace un viaje en una casa rodante de Buenos Aires hasta Misiones con la intención de asistir a una boda de un familiar que ni siquiera conocen. Esta es la película más light y accesible de Trapero por lo que tal vez pueda ser considerada como su menos estimulante. Pero si bien no es tan cargada como sus otros filmes, Familia Rodante es muy entretenida y disfrutable; con un gran ensemble de personajes que logran que los minutos se pasen volando.

Si bien la película no puede evitar caer en algunos clichés del genero de road movies (los desperfectos mecánicos del carro son la orden del día) las conflictivas relaciones entre los personajes y un subtexto de tensión sexual entre algunos de ellos mantienen la tensión dramática en un alto nivel. Mención especial tiene que ir para Graciana Chironi, la abuela de Trapero en la vida real, que interpreta a la matriarca de la familia y es la responsable de mantener unida a esta disparatada amalgama de personajes. Su expresión facial en los segundos finales de la película, que pareciera resumir todo su descontento con su familia y el estado de la sociedad en general, es un momento sobresaliente de toda la filmografía de Trapero.

Nacido y Criado, su cuarta película lanzada en el 2006, inicia de la manera más blanda y poco interesante posible: con una joven pareja de acaudalados y atractivos diseñadores de interiores quienes viven en su impecable casa modernista con su adorable hija de 7 años. Los primeros quince minutos de la película se encargan de presentar con lujo de detalles lo idílicamente aburrida que puede ser la cotidianidad de esta familia, hasta el punto que rápido se hace evidente que una catástrofe es inminente. En esto Trapero no falla: la familia sufre un grave accidente automovilístico y todo se va a la mierda.

En un tiempo indeterminado después del accidente, nos volvemos a encontrar con Santiago, el padre de la familia, quien ahora está viviendo una existencia precaria trabajando como operario de un aeropuerto prácticamente abandonado en la Patagonia argentina. Las condiciones climatológicas son hostiles, el trabajo es casi inexistente, el entretenimiento se reduce a una sola taberna de pueblo y la única compañía son sus compañeros de trabajo Robert y Cacique. Rápidamente se hace claro que Santiago está escapando de la memoria del accidente, por lo que frecuentemente es victima de ataques de rabia, convulsiones y alucinaciones. Nacido y Criado es una exploración de la culpa y el conflicto emocional en el que la severidad y adversidad del paisaje patagónico funcionan como reflejos del conflicto emocional que sufre Santiago en su interior. Un filme difícil, desconcertante y doloroso, Nacido y Criado es, en mi opinión, el punto alto de la filmografía de Trapero (aunque no sea una opinión muy compartida) y un gran ejemplo de su creciente dominio del lenguaje cinematográfico.

Leonera es la ultima película de Trapero y tuvo el merito de haber competido en la Selección Oficial del Festival de Cannes del año pasado. Julia (interpretada de una manera casi visceral por Martina Gusman, esposa de Trapero en la vida real y quien, en un mundo perfecto, se hubiera ganado toda clase de premios por esta actuación) es una joven acusada por el asesinato de su novio en confusas circunstancias que no quedan del todo claras. Mientras se determina si es inocente o culpable de ese delito, Julia es enviada a una prisión para mujeres en las afueras de Buenos Aires. Pero hay un dato de no menor importancia: Julia está embarazada por lo que es recluida con las demás prisioneras embarazadas o con hijos (aparentemente según la ley argentina, una mujer encarcelada puede criar a su hijo en prisión hasta que este cumpla 4 años) . Julia, quien al inicio no pensaba en otra cosa más que abortar, se ve confrontada con la obligación de criar a su hijo en un ambiente completamente inapropiado para esta labor.

Leonera es muchas cosas: una critica del sistema judicial argentino, una mirada a las deplorables condiciones carcelarias, una exploración de la organización social y personal formada por las reclusas de estos centros de detención. Pero, principalmente, Leonera trata de una mujer y el amor que tiene por su hijo. Instinto maternal a su más crudo es lo que Trapero nos presenta en esta película por medio de la habilidad de estas madres para hacer todo por sus hijos aún en las condiciones más desfavorables. Con Leonera, Trapero termina de explotar en la escena cinematográfica mundial con un trabajo maduro que demuestra notable seguridad narrativa y una excelente dirección de actores.

Antes de cerrar este articulo, un par de consideraciones con respecto a la filmografía en general de Trapero. La primera tiene que ver con la manera casi impresionista en que se desarrollan los personajes en estas películas. No siendo amigo de dar demasiado trasfondo en la vida de estos, Trapero se limita a darnos en cada escena breves pinceladas de la vida y personalidad de estos personajes, pinceladas que para el final de la película terminan formando un cuadro entero en el que nos sentimos familiarizados con estos personas aún cuando sabemos relativamente poco de su vida pasada. Los personajes son desarrollados poco a poco, sus cambios y sus transformaciones son manejadas de manera sutil y casi que sorpresiva; Trapero humaniza a estos personajes frente a nuestros propios ojos de una manera casi imperceptible.

El segundo aspecto tiene que ver con las locaciones en las que se desarrollan estas películas. En una reciente entrevista que leí, un músico holandés que vivió durante varios años en Argentina respondía a una de las preguntas (no recuerdo exactamente cuál era) diciendo que los bonaerenses, por su condición de vivir en un puerto, siempre habían tenido su mirada dirigida hacia afuera, hacia el otro lado del Atlántico. Pero que desde la crisis política y económica de inicios de década, los bonaerenses cada vez más veían para adentro y mostraban más interés por los encantos que guardaba su inmenso país. No sé que tan cierto sea esto, pero a como sea, Trapero es el representante cinematográfico de ese “ver para adentro”. Identificando a la ciudad capital directamente con esa corrupción que llevó a la crisis, Pablo Trapero busca en el interior de su país un lugar para exorcizarse de esa desintegración social con la que relaciona a los conglomerados urbanos de Buenos Aires. Ya sea Comodoro Rivadavia en el caso de Mundo Grúa, o Misiones en Familia Rodante, la Patagonia en Nacido y Criado o la frontera con Paraguay en Leonera; los personajes de estas películas siempre buscan escapar hacia un lugar más seguro, más inocente, más humano.

Si este artículo suena excesivamente positivo en algunas partes, me tendrán que disculpar. Estas películas no son perfectas y a todas se le pueden encontrar problemas, ya sea en su pacing, en el desarrollo de sus personajes secundarios o en su tendencia a dar vueltas alrededor de la trama antes de llegar al desenlace. Pero mi entusiasmo se debe a la siempre grata sorpresa de encontrar a un director del que no conocía nada y del que ahora ya no puedo esperar para ver su siguiente propuesta.

1 comentarios:

gabriela dijo...

Tan poco tiemo para tantas películas...como quisiera porder verlo todo...

Muy buena la reseña, tengo que verlas y hacer una comparación. En mi subjetividad y solo habiendo visto El Bonarense, sigo prefiriendo a Ana Katz :)

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