viernes, 15 de mayo de 2009

Breves Notas Sobre Mi Reciente Viaje a Asia



Viaje cinematográfico, por supuesto. Ya quisiera tener la plata para ir de verdad. Pero mientras eso ocurre, el cine tendrá que ser suficiente. Y con la calidad del cine asiático contemporáneo, hay con que mantenerme ocupado. Pero para empezar, un breve regreso en el tiempo.

Advertencia: estas notas serán todo menos breves.

Prólogo.


Tokyo Story (Yasujiro Ozu, 1953) . Necesité dos intentos diferentes para poder ver este clásico de la cinematografía mundial. La primera vez me quedé dormido a la mitad y la segunda vez tuve que luchar más de una vez contra el sueño. Esto no significa que la película sea mala pero si quiere decir que tiene su propio ritmo (sí, eso quiere decir que es bien lenta). Es una película contemplativa y sutil aún para estándares art-house y hay que entrar en su ritmo para poder disfrutarla, algo que no logré. Aún así, los temas que trata y las imagenes de la película son lo suficientemente poderosas como para resonar tiempo después de haberla visto. Y es el tema principal de la película la razón de esta regresión en el tiempo: la historia de Tokio en la posguerra es una de incesante urbanización e industrialización en la que las relaciones familiares tradicionales se ven desmembradas ante la nueva obsesión por la acumulación de riquezas materiales. Tokyo Story fue una de las primeras películas en documentar este cambio por lo que es notable su influencia en películas más actuales que también abordan esta tensión entre tradición y modernidad.


Ikiru (Akira Kurosawa, 1952). Mientras que Tokyo Story (lanzada apenas un año después) se enfocaba en el resquebrajamiento del núcleo familiar, Ikiru del maestro Kurosawa se enfoca en la obsesión por el trabajo como vía para mejorar el estatus socio-económico (el trabajo como estilo de vida, básicamente). Ikiru se puede traducir al español como "vivir" y eso es exactamente lo que la película trata de rescatar por medio de la conmovedora historia de un anciano moribundo en busca de un significado para su vida luego de años malgastados en un irrelevante trabajo burocrático. Si bien las observaciones planteadas por estas dos películas se reducían en ese momento a Japón, pronto, como veremos, se harían aplicables al resto de Asia.

Ahora si, a lo que vine.

Japón


Café Lumiere (Hou Hsiao Hsien, 2003). Hou en realidad es uno de los directores más aclamados de Taiwán pero esta película, concebida como manera de homenaje por el centenario del nacimiento de Yasujiro Ozu, fue filmada en su totalidad en Japón. En ella, Yoko es una reportera que se da cuenta sorpresivamente de que se encuentra embarazada. Ante las objeciones de sus padres, toma la decisión de criar a su hijo por su propia cuenta al mismo tiempo que desarrolla una especie de relación platónica con el dueño de una librería a la que suele frecuentar. Café Lumiere, como se podría esperar al ser un homenaje a Ozu, se encarga de explorar las complejidades de las relaciones familiares y las diferencias entre una nueva generación más liberal y la vieja generación tradicionalista de padres y abuelos. También es una meditación acerca del irresistible paso del tiempo y avance de la modernización (representado, como Ozu, por constantes tomas a trenes en movimiento). El estilo de Hou es sumamente calmado y sutil y la película en realidad no logra mayor efecto emocional en el espectador, pero los temas que trata la convierten en un apropiado inicio para este “viaje”.


Milennium Actress (Satoshi Kon, 2001). Aunque a muchos les guste tirarlo debajo del bus, el manga y el animé indudablemente son un aspecto importante de la cultura popular japonesa. Yo no soy un fanático del género (y honestamente no comprendo la FASCINACION de algunas personas por él) pero de vez en cuando aparecen películas que trascienden las idiosincrasias del género para convertirse en éxitos internacionales, por lo menos a nivel de festival. De Satoshi Kon había visto hace un tiempo su Tokyo Godfathers la cual me impresionó mucho por lo que decidí hurgar más en su filmografía. En Millenium Actress, Tachibana es un documentalista obsesionado por Chiyoko, una famosa actriz de tiempos de la posguerra que se ha convertido en una reclusa al llegar a la vejez. Tachibana decide filmar un documental acerca de su vida y es durante la entrevista con Chiyoko que la trama se desenvuelve ya que su vida es presentada por medio de flashbacks y clips de las películas en que actuó. Además, Tachibana y su camarógrafo aparecen como espectadores de los flashback de la vida de Chiyoko e incluso aparecen como actores en los clips de las películas. Esto hace que el distinguir entre lo que sucedió en la vida real, lo que es fantasía cinematográfica y lo que es la imaginación de Tachibana sea una misión prácticamente imposible.

Pero enfocarse excesivamente en comprender esto es perderse el punto de la película ya que el objetivo de esta es representar precisamente eso: la dificultad de separar entre la ficción y la verdad a la hora de contar una vida y los múltiples "personajes" que una persona puede encarnar a lo largo de los años. Y obviamente, con su recreación de clips de películas japoneses, Millenium Actress también termina siendo una celebración del cine y del papel que este puede tener en nuestras vidas.

Taiwán


Rebels of the Neon God (Tsai Ming Liang, 1992). Quien pensará en los niños? Tsai piensa en ellos. O mejor dicho, en los adolescentes., cuyas crisis de identidad provocadas por los vertiginosos cambios sociales los convierten en uno de los grupos más afectados psicológicamente por la globalización. En este caso, tenemos a Hsiao Kang, un colegial alienado de sus padres que decide huir de casa y perderse en las calles y centros comerciales del Dios de Neón:la ciudad de Taipei. Ahí encontrará a Ah Tze, un joven ladronzuelo a quien Hsiao admira y envidia por su habilidad para manejarse en la ciudad de manera suelta y relajada. Rebels of the Neon God es la primera película de Tsai, uno de los directores más importantes del cine asiático contemporáneo, por lo que se pueden esperar las típicas fallas de una opera prima: falta de enfoque, problemas de estructura, poca experiencia del director, etc. Pero para aquellos como yo que tienen una fascinación por las representaciones cinematográficas de las grandes metrópolis, Rebels of the Neon God es una disfrutable travesía por la desorientación física y psicológica provocada por una ciudad ultra moderna pero a la vez emocionalmente fría como Taipei.

Filipinas


Summer Heat o Kaleldo (Brillante Mendoza, 2006). Filipinas tiene una industria de cine independiente y underground de larga tradición, a pesar de que su impacto en el tour festivalero ha sido mínimo. O así lo era hasta que llegó Brillante Mendoza, director cuyas películas han recibido reacciones muy mezcladas pero que ha logrado una de las hazañas necesarias para ganar prestigio internacional: convertirse en un favorito del Festival de Cannes. Mendoza ha filmado 8 películas desde su debut en el 2005 con la controversial Masajista, siendo esta su segunda película. Kaleldo es un drama familiar que sigue a tres hermanas, sus problemas amorosos y las cicatrices emocionales que les ha dejado su dominante padre. La historia no es nada que no se haya visto antes y la película en sí no es innovadora pero lo que si presenta una seguridad narrativa que permite a Kaleldo convertirse en un drama solido que empieza dubitativamente pero termina siendo interesante y conmovedor, especialmente el segmento enfocado en la hermana lesbiana y la interacción de la familia con su novia.

Tailandia


Tears of the Black Tiger (Wisit Sasanatieng, 2000). Tres años antes de que Apichatpong Weerasethakul alcanzara aclamación internacional con Blissfully Yours, Tears of the Black Tiger fue la película que puso al cine tailandés contemporáneo en el mapa al convertirse en la primera película tailandesa en ser seleccionada para competir en Cannes. Pero mientras que el cine de Weerasethakul está lleno de simbolismos a veces difíciles de descifrar, Tears of the Black Tiger es una película de puro entretenimiento que funciona como parodia de las películas de acción tailandesas de los 60’s (las cuales parecieran ser una mezcla de clichés provenientes del western de Hollywood y Bollywood) y como una celebración de todo lo kitsch y excesivo. Apropiadamente, los diálogos son genéricos y la trama, un romance imposible entre un bandido de clase baja y la correcta hija de un gobernador, no podía ser más predecible. Pero la explosión de colores sobresaturados, las escenas de acción exageradas, la “épica” banda sonora y la inventiva visual generalizada son suficientes como para hacer de Tears of the Black Tiger todo un espectáculo. A Tarantino de seguro le encantó esta mierda.

Hong Kong


Election (Johnnie To, 2005). Hablando de Tarantino, esta fue su película favorita del 2005. Election es una película del género de crimen en la que dos hombres pelean por el poder interno en una de las tríadas de Hong Kong. Al oír esa descripción uno bien podría pensar en que la película es pura matazón y baño de sangre. Pero en realidad la violencia es relativamente mínima (lo más seguro con la intención de que cuando aparezca se sienta como algo significativo en vez de algo monótono) y el filme se enfoca más en la conflictiva relación entre los dos hombres luchando por el liderazgo de la organización. Al parecer, no solo las familias tradicionales se han desintegrado durante la época de globalización. La “familia” criminal de la Tríada también ha sufrido problemas en la Hong Kong verticalmente celestial (podrá verse el cielo en Hong Kong estando uno en la calle?). Pero la película se queda a medio camino entre ser un estudio psicológico o una película de acción por lo que en ninguno de los dos frentes satisface. Es entretenida y para los fanáticos de este tipo de películas puede ser una muy buena opción, pero probablemente no es la mejor introducción al cine contemporáneo de Hong Kong.


Chungking Express (Wong Kar Wai, 1994). Esa introducción se la dejamos al mundialmente aclamado Wong Kar Wai, conocido por sus exploraciones de la cultura urbana de su natal Hong Kong. Wai favorece las escenas de noche, las calles congestionadas, los silencios atmosféricos y las miradas cómplices, todo acompañado con nostálgicas bandas sonoras. Y en Chungking Express es posible encontrar todas estas características. La película está dividida en dos historias relacionadas que comparten la “soda” Midnight Express como locación principal: en una un policía llamado He Qiwu, quien tiene dificultades para superar el rompimiento de su relación con su novia, intenta seducir el día de su cumpleaños a una misteriosa mujer de peluca amarilla y conexiones en el bajo mundo. En la segunda historia otro policía (quien no pareciera tener ningún tipo de relación con el primero) de igual manera sufre un reciente rompimiento sentimental al mismo tiempo que Faye, la nueva empleada del Midnight Express, se enamora de él.

Chungking Express muchas veces resulta ser visualmente intoxicante; pocos pueden filmar el caos organizado de una ciudad como Hong Kong de la manera tan estilizada que lo hace Wai. Pero si bien la película siempre logra mantener la atención, algunas secuencias se pasan de largas y pueden resultar excesivamente "quirky". Esto principalmente aplica para la segunda historia, la cual dura el doble que la primera pero es menos interesante que esta. Pero Wong Kar Wai rara vez falla y aunque esta película no llega a las alturas de un In The Mood for Love sí tiene suficientes elementos como para hacerla una parada recomendada.

Y bueno, hasta aquí llegó la plata (o el espacio en el disco duro). Quedan pendientes países como China, Malasia y Corea. Será para la próxima.

El autor recientemente se dio cuenta de que le atraen perdidamente las mujeres asiaticas. Probablemente estas películas tuvieron algo que ver.

3 comentarios:

La Moviola dijo...

El Cine asiático, como casi todo el arte de ese continente, está marcado por el estilo tranquilo, reflexivo, casi parsimonioso, que caracteriza a todas las producciones de allí.
Sin embargo, existen buenas historias, que exigen, para aprecierlas bien, que el espectador se sumerja en su mundo (como en el caso de Tokyo Story).
El cine asiático posee grandes films de calidad, y es muy interesante el recorrido que se hace. Una buena introducción para todo aquel que desee zambullirse en este interesante universo.

Saludos!

Equipo de La Moviola

gabriela dijo...

Excelente resumen.
Me hizo falta Kitano nada más...muchos no los conozco. ¡Buscaré!

M. Vargas dijo...

Cierto lo que dice La Moviola. El cine asatico suele ser muy reflexivo y tranquilo. Y yo agregaría que muchas veces es un cine muy melancólico. Debe tener mucho que ver con eso la tención entre modernidad y tradición y los grandes cambios que han sufrido estas sociedades en las ultimas decadas.

Y gabriela (lua, asumo), Takeshi Kitano lo tengo pendiente. Voy a ver que encuentro del tipo.

Gracias por los comentarios.

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