domingo, 29 de agosto de 2010

Requiem por Detroit? (Julien Temple, 2010)


En posts anteriores en Discos La Chop Shop he tocado brevemente temas relacionados con afro-futurismo y distopía musical post-industrial, principalmente en relación con Robert Hood, su más reciente disco Omega y su trabajo en general con Underground Resistance, la agrupación de detroit techno más militante y políticamente provocadora.

En esa ocasión mencioné que el hecho de que el lugar de nacimiento del techno haya sido en Detroit no fue ningún accidente, ya que los inquietantes sonidos del género se corresponden con la lenta caída y ruina de la que supo ser una de las mayores ciudades norteamericanas. La música básicamente nos presenta una visión de Detroit como ciudad pionera de la post-industrialización primermundista.

Es ese carácter de Detroit como ciudad post-industrial que el cineasta Julien Temple explora en su reciente documental "Requiem for Detroit?", el cual fue realizado para la BBC y estrenado a inicios de este año. La tesis del documental es que Detroit es una ciudad en ruinas, desierta, peligrosa, sumida en la pobreza y abandonada a su suerte por sus antiguos ciudadanos adinerados (la mayoría blancos) que decidieron irse a vivir a los apacibles suburbios situados en las afueras de la urbe.

La película aprovecha para realizar un repaso por la historia de Detroit, poniéndole especial atención a los inicios de la industria automotriz y su impacto en el desarrollo de la ciudad. Cuna del fordismo, de la línea de ensamblaje y hogar de las Tres Grandes compañías automovilisticas de Estados Unidos, Detroit era un símbolo del futuro de la humanidad, una ciudad a la vanguardia mundial en los campos de mecanización y tecnología. Debido a esto, miles de personas migraron hacia la ciudad en busca de trabajo, convirtiendo a Detroit en la cuarta ciudad más grande de los Estados Unidos a mediados de siglo pasado. Dentro de esos trabajadores, se encontraba una gran cantidad de negros quienes, huyendo de la pobreza y la discriminación que sufrían en el Sur del país, realizaron la Gran Migración hacia Detroit (entre otras ciudades del Norte y Pacífico).


Pero la discriminación y el prejuicio no estaban ausentes en Detroit y los trabajadores negros y sus familias fueron obligados a vivir en barrios designados especialmente para su raza. Si un negro quería pasarse a vivir a un barrio de blancos, Temple nos cuenta, estos lo acosaban de tal manera que no había remedio más que irse del barrio. Lo que había en Detroit, como en muchas otras ciudades estadounidenses, era un estado virtual de apartheid en el que las zonas pobladas por negros contaban con servicios de menor calidad, provocando el descontento de su población.

Además, varios barrios afroamericanos fueron destruidos por el gobierno local con la intención de construir más carreteras y autopistas, aprovechando así el ímpetu automovilistico de la ciudad. Eventualmente los ghettos estallarían en llamas en 1967 en rebelión abierta contra los intereses políticos, económicos y sociales que los seguían discriminando.

Ante esta revuelta, la mayoría de blancos abandonaron la ciudad por los suburbios, al punto de que actualmente Detroit es una ciudad con una población negra del 81.3%. Pronto, la industria automotriz se vería severamente afectada por la competencia europea y japonesa y, al no poder reestructurarse, comenzó a perder su cuota de mercado. Las fábricas empezaron a cerrar, el desempleo aumentó vertiginosamente y con él también lo hizo la pobreza y la criminalidad. Por mucho tiempo dependiente de una sola industria, Detroit no encontró forma de superar la caída de las Tres Grandes. La crisis inmobiliaria y financiera de los últimos años vendría a ser el golpe final a los ya falseados cimientos de la ciudad.


El documental le dedica buena parte de su tiempo a relatar toda esta historia, con base en fotografías, newsreels, extractos de otras películas, sonidos de la variada tradición musical de la ciudad y entrevistas con algunos de sus habitantes nativos. Pero lo que en realidad le interesa a Temple es el presente de Detroit y la aparentemente desesperada situación en la que se encuentra.

Y es aquí cuando la película entra en terreno problemático. La estrategia seguida por Temple para mostrarnos la degradación de la ciudad es la de filmar a varios de sus entrevistados mientras conducen, usualmente en descapotados, por las calles de Detroit. Pero no son cualquier calle ya que, con unas pocas excepciones, da la impresión de que las áreas más visitadas por nuestros conductores-guías son aquellas que pertenecen a los barrios más económicamente deprimidos de la ciudad.

No solo eso, sino que Temple siente la necesidad de enfatizar el aspecto post-apocalíptico de estos barrios con la introducción de efectos de sonido "dramáticos" y "peligrosos" como balazos y el ruido de vidrios rompiéndose, lo cual le da un aspecto artificial al documental y da la impresión de de que la película no es tanto una visión de la ciudad tal como es, sino que sigue una visión particular de sus creadores.


Eso no tiene en sí nada de malo. Todos sabemos que es mentira que los documentales son completamente objetivos, tal cosa es imposible. Pero Temple, quién no conocía Detroit hasta unos meses antes de empezar a filmar el documental, evidentemente quedó fascinado por aquellas zonas de la ciudad que más han sufrido las vicisitudes económicas y por lo tanto enfocó su película en esa dirección. Esto va unido con un pensamiento que se encuentra plasmado por todo el documental de que Detroit es el primer ejemplo de la ciudad desarrollada del futuro, una ciudad "post-Americana" y post-industrial en la que las ruinas de los edificios abandonados empiezan a ser tomadas por la vegetación, las bandas de criminales peligrosos controlan los barrios y las calles de la ciudad se encuentran perturbadoramente vacías.

El último ejemplo, el de las calles de la ciudad en estado de solitud, parece especialmente manipulado por el director. En una escena, uno de los conductores asegura estar manejando por una de las arterias principales de Detroit en "hora pico" y la imagen nos muestra si acaso a 3 o 4 carros más pasando por la autopista. Cierto, Detroit ha perdido casi 2/3 de la población que tenía en los 50's. Pero esta es una ciudad que todavía cuenta con más de 900.000 habitantes. Ciudades más pequeñas como la nuestra, San José, sufren de congestiones viales considerables a todas esas horas. Es imposible que una ciudad como Detroit no las experimente.


Ese ejemplo se inscribe en esa línea de mostrar a Detroit como una ciudad de un futuro distópico. Al ver el documental, uno jura que en Detroit ya no vive nadie, excepto negros desempleados y drogadictos, pero eso claramente no es así. Detroit se sabe que es una ciudad problemática que enfrenta enormes desafíos pero Temple parece encontrar particular interés en los aspectos negativos de la ciudad, dejando de lado cualquier otro tipo de consideración acerca del presente de la ciudad. A excepción de, y esto vale la pena resaltarlo, un breve rayo de esperanza al final del documental, básicamente la razón por la que el título de la película tiene un signo de interrogación al final.

No, el futuro de Detroit no está en la revitalización económica e infraestructural del centro de la ciudad, ni en la atracción de mayores inversiones o en un mejoramiento del servicio de transporte público. El futuro de la ciudad, según Temple, pareciera encontrarse en actividades innovadoras como la agricultura urbana, la cual ha tomado auge en algunos sectores de la ciudad, especialmente en aquellos en que propiedades han sido quemadas o abandonadas. Esos terrenos dejados al olvido ahora son utilizados por los habitantes de esos barrios para sembrar huertas, ayudando a regenerar el aspecto visual y social de los barrios al mismo tiempo que garantiza una alimentación saludable a quienes se benefician de los productos del huerto, incluso con la posibilidad de comerciar el excedente.

Lamentablemente la película no ahonda en detalle acerca de iniciativas como esta o la del Projecto Heidelberg, un proyecto artístico ideado por Tyree Guyton que busca regenerar un barrio de Detroit por medio del arte. Las menciones a estas actividades son incluidas en una especie de epílogo que busca dejar espacio para la esperanza, pero el grueso de la película se enfoca en el "réquiem" más que en el "?".


Requiem for Detroit? es un documental interesante y provocador, recomendado para aquellos que quieran conocer más del ascenso y caída de una gran ciudad. Pero una más profunda exploración de las posibilidades de regeneración e innovación en las ciudades post-industriales del siglo XXI quedará como tarea pendiente para otro documental.

Requiem for Detroit? se puede ver entera aquí por medio de YouTube.


1 comentarios:

Salvatore Maldera dijo...

Excelente artículo, me ha ayudado mucho a dialogar con la problemática real retratada en el film, ya que el sentido de ciudad distópica me mantenía de alguna forma hipnotizado.

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